febrero 13, 2026
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“La sombra mutila la vigilancia: 36 ataques al sistema Plataforma Centinela revelan la embestida del crimen en Chihuahua”

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El estado de Chihuahua vive un duro revés en su estrategia de seguridad: al menos 36 agresiones documentadas a la red de cámaras de videocontrol de la Plataforma Centinela evidencian que las organizaciones delictivas están decididas a operar a sus anchas, incluso desafiando la vigilancia estatal.

Durante la madrugada del jueves 13 de noviembre, en el seccional de Álvaro Obregón (Rubio), municipio de Cuauhtémoc, sujetos armados atacaron con disparos nueve postes que sostenían cámaras del sistema Centinela. Una de las cámaras quedó derribada sobre la cinta asfáltica y fue remitida a Servicios Periciales. Las cámaras estaban instaladas en puntos estratégicos: avenida Cuauhtémoc, calles 1ª, 3ª, 7ª, 8ª, 9ª, Nicolás Bravo, Aldama y los kilómetros 39 y 41 de la carretera estatal 5.


Con este hecho, la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE) contabiliza 36 atentados desde que inició la administración correspondiente, distribuidos en al menos 14 municipios como Ciudad Juárez, Chihuahua capital, Delicias, Parral, Ojinaga, Madera, Guachochi, entre otros.


Las armas empleadas son de alto calibre: casquillos calibre 7.62×39 mm y cartuchos de escopeta fueron localizados en la escena. La dimensión del ataque muestra que no se trata de simples actos vandálicos, sino de una estrategia de blindaje de zonas para la operación criminal.


Por su parte, la SSPE informó que ya tiene identificadas a las personas y vehículos implicados en el ataque de Rubio, sin embargo, los resultados en detenciones quedan aún lejos de revertir la tendencia.


El impacto para la seguridad pública es evidente: cada cámara dañada representa una ventana que se cierra a la vigilancia ciudadana y un canal que se abre al movimiento impune del crimen. En una entidad marcada por elevados índices de violencia y presencia de grupos organizados, la destrucción de estos equipos funciona como acto de intimidación y debilitamiento institucional.


La pregunta que queda en el aire es esta: ¿cómo podrá el Estado recuperar esa infraestructura, operar con efectividad y recuperar la confianza ciudadana cuando el blanco es cada vez más visible y las agresiones continúan en ascenso?

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